Comentario al Evangelio del domingo
Lc 15, 1-32
Quién es tu Dios..? Cuál es su rostro..? Esta es la pregunta que subyace en el mensaje de Jesús hoy.
“Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos…”
La libertad que Jesús experimentaba era una libertad radical. Ningún falso respeto humano ni tampoco ninguna forma social de su época podía limitarlo… La espiritualidad de Jesús miraba al corazón herido de cada ser que se cruzaba y sólo eso le preocupaba…
Jesús responde con la conocida historia del padre y sus dos hijos: el rebelde y el leal. Aquí también podemos vislumbrar la libertad radical de los 2 hijos para elegir su camino. El rebelde sólo atina a decir “padre, dame la parte de la herencia que me corresponde” y emprende un camino cuyo retorno será penoso para él. Mientras que el hijo leal, al ver la reacción de su padre no puede menos que expresar “'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos…!”. Una reacción humana muy comprensible probablemente, para nosotros que vivimos en un mundo cuyo parámetro intenta ser la Justicia.
“Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'”
Jesús cierra la historia con estas palabras del padre. Y con ello quiere proponernos un nuevo modelo, una nueva manera de vivir. La justicia (dar a cada uno lo que le corresponde) es buena, pero insuficiente. Jesucristo quiere proponernos una nueva forma de vivir: LA MISERICORDIA.
Etimológicamente misericordia es una palabra compuesta, cuyas raíces latinas son miser= miseria y cordis= corazón. Podríamos decir que una acepción posible es compadecerse ante el sufrimiento.
“El padre dijo a sus servidores: Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos…”
Esta alegría del Padre y estos preparativos nos hablan de una fiesta. Pero no cualquier fiesta. Es una fiesta de alianza, “anillo en el dedo”… “ternero engordado”… Es una verdadera FIESTA DE ALIANZA. Y una alianza siempre se realiza entre dos personas que deciden unirse entregando simbólicamente algo propio, como ofrenda al otro con quien se une.
El Señor en este domingo quiere proponernos una alianza, UNA NUEVA ALIANZA, no ya realizada sobre la base de la justicia, sino uniéndonos en la MISERICORDIA. Y para ello, somos invitados nosotros a ofrendarle al Señor, nuestra miseria, y EL nos ofrece su corazón… para hacer realidad ese misterio de amor misericordioso… Dios pone su corazón en nuestra miseria.
Esta es la base de la nueva alianza que nos propone el Señor. Vivir conscientes de nuestra fragilidad y nuestra pobreza pero sin sentir que ellas nos alejan de Dios. Todo lo contrario. Ellas son el objeto de amor de este Padre misericordioso para con nosotros. Allí pone su corazón; es decir, sus preocupaciones, sus delicadezas, sus permanentes cuidados y atenciones.
Éste es el rostro del Dios cristiano, el Dios de Jesucristo. No es un dios de perfectos, sino un Dios Padre que ama a los pecadores, a los afligidos, a los que sufren. Y nosotros estamos llamados a vivir así. Amando, acompañando, acogiendo a quienes sufren, a quienes están extraviados, sin juzgar ni condenarlos.
Demos Gloria a Dios por tener un Padre Bueno y misericordioso que nos ama así… ¡Qué libres podemos sentirnos y cuán amados…!
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